ARTÍCULOS

EL PODER DEL DETALLE

Hay un recurso gráfico que consiste en sobrexponer viñetas pequeñas sobre una una más grande o sobre una secuencia de estas para que, entre todas y de un solo vistazo, podamos ver lo que el autor que lo usa nos quiere describir en un tiempo mínimo.

La viñeta o viñetas más grandes nos dará la información más general sobre el acontecimiento que se nos está relatando, mientras, una o más pequeñas, nos ofrecerán detalles de las escena que no conviene pasar por alto o, en su defecto, nos mostrará lo que se está viviendo en otro lugar mientras se lleva a cabo la acción que la de mayor tamaño nos describe.

Con este recurso el autor gana agilidad en la lectura y se asegura que el lector se fije en el detalle que pretende mostrarnos y el resultado es muy conseguido sobretodo en páginas que nos describan acontecimientos que sucedan a mayor rapidez (como una escena de lucha o un tiroteo). Hay una serie de autores que usan este tipo de composición en muchas de sus páginas. Maestros que han conseguido de esta manera contar sus historias saliéndose de la forma más tradicional con un magnífico resultado. Veamos algunos ejemplos de la mano de esos maestros:

Bourgeon.(Los Compañeros del Crepúsculo, Los Pasajeros del Viento)










Hermann.
(Las Torres de Bois-Maury)








Pellerin.
(El Gavilán)









Swolf.
(El Príncipe de la Noche, Durango)










Cothias y Juillard.
(Las 7 Vidas del Gavilán, Pluma al Viento)







Un saludo.

LA METÁFORA GRÁFICA

Sin duda es una obviedad decir que el mercado de la historieta es uno de los mercados de ocio que está experimentando un mayor crecimiento en los últimos años.
Gracias, principalmente a la propia dignidad del medio (una dignidad eternamente cuestionada a pesar de sus más de 200 años de historia), a que por fin la etiqueta “infantil” parece estar desapareciendo de la creencia colectiva, a un justo Premio Nacional del Cómic que equipara esta a otras artes, a la proliferación de artículos y revistas, tanto especializadas, como dedicadas a la literatura o revistas culturales, así como la inclusión de críticos de historieta en la sección cultural de muchos (cada vez más) periódicos editados por toda nuestra geografía, , y por último, y no por ello menos importante, las declaraciones de artistas de renombre que desde otros géneros artísticos apoyan al cómic como forma de expresión y arte.

Una de las razones más fundamentales a mi juicio, a parte de las ya mencionadas, podría ser el giro que ha dado la historieta en las dos últimas décadas hacia unas historias más profundas, adultas si me lo permitís, basándose principalmente en los sentimientos e incluso la crítica social como hilo conductor de la narración: La llamada novela gráfica.
Lo que empezó siendo una etiqueta puramente comercial se ha ido convirtiendo, con el tiempo, en un tipo de formato donde tienen cabida la mayor parte de los géneros, aunque en su mayor parte se editen con esta etiqueta los títulos con un carácter más sentimental o social.
La novela gráfica ha acercado el comic a la literatura desde varios puntos de vista.
Quizás uno de los mayores aciertos sea el hecho de que la historia empiece y acabe en una misma lectura, una misma publicación, saltándose la espera propia del cómic entre un número y otro hasta llegar aun desenlace. Ha esto se podría añadir la publicación de estos en “formato libro” como el desencadenante que ha conseguido la cada vez más normalizada incorporación de una sección dedicada a los tebeos en las macrotiendas más conocidas.

Dentro de este formato se ha editado abundante material de títulos autobiográficos o con una fuerte carga sentimental donde los autores con un dibujo más diligente y sencillo nos enseñan sus entrañas, sus emociones, miedos y sueños. Unas historias con las que el lector empatiza fácilmente y que es, precisamente, donde más claramente podemos encontrar el recurso del que pretendo hablar hoy. Un recurso, hasta ahora, pocas veces utilizado fuera de los sueños o pensamientos del protagonista del tebeo.

La metáfora es un recurso literario muy utilizado en el que a base de una comparación, generalmente exagerada, se busca una más fácil comprensión del texto por parte del lector a parte de conseguir un tono más poético para la frase en la que está utilizada.
De un tiempo a esta parte han aparecido genios historietitas que utilizan este recurso con maestría trasladándolo al apartado gráfico de los que, si os parece bien, podemos ver algunos ejemplos:

Uno de los primeros comics donde pude apreciar este recurso fue en la obra Sarajevo-Tango de mi admiradísimo Hermann. En este comic, el belga, aprovecha este recurso para ridiculizar la guerra de la antigua Yugoslavia y la pasividad de los líderes europeos a los que en no pocas ocasiones los muestra bailando un Tango (de ahí el título) como si poco les importara lo que ocurre a su alrededor mientras, cerca, siguen lloviendo bombas sobre las cabezas de ex-yugoslavos.



Otros ejemplos de este recurso en la misma historieta nos muestra un dedo acusador en los cielos de Sarajevo que señala fortuitamente la próxima persona a la que la guerra dará muerte.



Una viñeta en la que compara a los guerreros en la Sarajevo actual con los de una de sus mejores series: Las Torres de Bois - maury. Dando a entender que el salvajismo de la guerra no entiende de épocas históricas.



Aún hay más como en la que nos presenta a una familia europea, también próxima a la zona del conflicto, donde se nos muestra que sus banales preocupaciones nada tienen que ver con la guerra que se está librando cerca de ellos debido principalmente a la escasa información y a la mucha desinformación que dan los noticieros televisivos de la matanza en la antigua Yugoslavia.



Seguimos con los conflictos bélicos como fondo, aunque esta vez en la Ruanda sangrienta de los Hutus y los Tutsis. En ella es donde Stasen nos introduce, en el comic que lleva por título Deogratias. El protagonista se siente como un perro despreciable y despreciado por todos y así nos lo hace ver durante su obra en varias secuencias o viñetas.



Otro genio de la metáfora gráfica es Frederik Peeters. En su obra Píldoras Azules, nos lo demuestra ya desde su maravillosa portada donde se le da a este recurso un protagonismo especial. Peeters utiliza la metáfora gráfica y no hace falta bocadillo, cartelas, ni ningún texto para que en la ilustración que adorna la portada de la obra se pueda leer algo así como “Hablando con ella no me importó nada más, estábamos solos, como en un océano”



Más adelante, ya en el interior de la obra, podemos encontrar otros ejemplos como el del rinoceronte, que no es otra cosa que un sinónimo gráfico del miedo y la inseguridad.



Y es que son en este tipo de obras, las que hablan de sentimientos, las de carácter autobiográfico, donde se hace más patente el uso de este recurso.
De la misma manera podríamos hablar de Blankets de Craig Thompson, donde su protagonista, el propio Craig se acerca al amor dominado por los pensamientos que una educación religiosa y absolutista han llenado de contradicciones y temores. En estos ejemplos (de una de las viñetas de la obra y de una página de la misma) vemos como el autor utiliza varias veces este recurso para mostrarnos el análisis que hace de su relación.




No te Olvides de Recordar es un comic donde su autor, Peter Kuper, no se cansa de utilizar la metáfora gráfica en muchas de sus páginas en las que nos muestra y cuenta su vida. Una de mis preferidas es cuando los dolores del parto convierten a su mujer en una Medusa de la mitología griega. Un monstruo capaz de convertir en piedra a todo aquel que le mira.



Igualmente, Satrapi, también hace de la metáfora gráfica un arte y una forma de contar una historia. En este caso podemos ver dos páginas, a modo de ejemplo, de su obra más laureada: Persépolis, donde, de manera autobiográfica, entrelaza su propia historia y la de Irán, su país de origen , así como nos cuenta la animadversión, a pesar del desconocimiento, de oriente hacia occidente y viceversa.




Aunque sin duda, si tenemos que mencionar a un autor que más la utiliza, tendremos que hablar de David B. y su Epiléptico: La ascensión del Gran Mal donde el auto nos cuenta, también de manera autobiográfica la historia de la enfermedad de su hermano mayor: La epilepsia.
En esta viñeta en concreto David B. nos describe como los médicos rodeaban a su hermano y sus padres mientras parecen estar jugando al corro de la patata. Poco más podían hacer ante una enfermedad incurable.



Muchos historietitas consiguen llegar a este recurso a través de las sombras de sus personajes. El caso más claro es sin duda el cowboy más solitario de la BD y la rapidez con la que desenfunda sus revólveres.



Otros ejemplos más recientes de cómo utilizar la sombra para llegar a la metáfora los podemos encontrar en dos obras de nuestros autores. En el juego de la luna, Bonet y Munuera, desvelan la verdadera personalidad de Rufo, tan malvado como lo era el lobo en los cuentos de Perrault.



En la también recomendable obra de Altarriba y Kim, El Arte de Volar, los autores nos muestran la tremenda fuerza moralista que ejercía el clero en los años de la dictadura de Franco en una viñeta tremendamente dura en la que la sombra ejerce su papel de transmisora de la metáfora gráfica.



El Arte de Volar también nos muestra más ejemplos de este recurso en sus páginas, como este en el que se nos muestra que a la dictadura no le era de interés que fueras demasiado observador.



O este otro en el que el baile y a compañía agradable hacen que los protagonistas se vayan alejando de la gente, pese a estar siempre a su lado.



En Maus, el comic de Spiegelman, el autor convierte a los judíos en ratones y los nazis en sus eternos cazadores: Los gatos. Haciendo de este recurso una constante durante todo el comic.



Otra estupenda metáfora que podemos encontrar en este comic (y que a mi se me había pasado en un primer vistazo, gracias Emilio) es la forma de Spiegelman de dibujar el camino a seguir por sus protagonistas. Una cruz gamada. Dando a entender que cualquier sitio al que vayan estará ocupado por las tropas nazis.



O esa otra en la que Spiegelman, se dibuja a si mismo sobre una montaña de cadáveres judios por culpa de lo mucho que se está involucrando en la historia que nos está contando y que no deja de ser la historia de su pueblo, padre y seres queridos.



Continuando con los personajes antropomórficos podríamos destacar también la obra Blacksad, de Canales y Guarnido, donde los autores otorgan a sus personajes características únicas de los animales a los que representan.



Emilio también me recuerda que en el comic de Christin y Bilal, Partida de Caza, aparece bastante este recurso elegido, en varias ocasiones, por los autres para poder contar su historia de una forma más entendible.
Una de las metáforas que podemos encontrar en el comic y que mejor puede resumir la obra, es el baño de sangre que se dan los antiguos cargos comunistas.



Desde luego, incluir una metáfora gráfica en una obra no está al alcance de cualquier autor, al menos no de hacerlo con la maestría de todos y cada uno de los ejemplos antes expuestos pero, de conseguirlo, es un recurso este que da agilidad a la lectura al carecer de bocadillos, cartelas o texto alguno. Un recurso, igualmente, que aún recogido de la literatura engrandece un poco más el comic ya que en este caso, hay que saber “leer” el dibujo, la viñeta, siendo esto algo solo utilizable en nuestro medio.
Hay muchos más ejemplos, por supuesto, y os invito a buscarlos en otros comics y autores. Como dice nuestro buen amigo Álvaro, en una charla sobre esta cuestión mantenida con él recientemente, “La metáfora gráfica es el espíritu de la historieta!!!!”

Un saludo.

Para la creación de este post debo agradecer la escucha, consejos y paciencia, (sobretodo paciencia) de los amigos Emilio Aurelio y Álvaro Pons.

EN BUSCA DE LA ECONOMÍA

Si en algo se parecen los autores que hoy comparamos en esta entrada es, sin duda, en la búsqueda de la economía de trazo.
La economía de trazo es la llamada línea clara llevada a su máxima expresión, una búsqueda constante de contar más, con las menos pinceladas posibles. El propio Cosey lo explica bastante mejor que yo en la entrevista que concedió a ActuaBD el 30-12-08:
“Mi objetivo es alcanzar la simplicidad y la facilidad. Tener un dibujo nada recargado y mucho más depurado. Intento dibujar sólo lo fundamental, en el que cada trazo sea indispensable, si no lo es, eliminarlo. Es una teoría a la que intento adaptarme”
Y es cierto que Cosey intenta en todo momento ser consecuente con sus pensamientos y adaptarse a esta frase. La búsqueda de esa economía, el intento de simplificar al máximo su dibujo, se hace evidente en cualquiera de sus últimos títulos.
Sin embargo, es en “En Busca de Peter Pan”, y ayudándose de la nieve que envuelve todo el álbum, donde esta se hace más patente.

Por otro lado, Bonhomme, nos ofrece en sus títulos una estupenda mezcla de viñetas donde el ahorro del trazo se hace muy visible y otras, sin embargo, más recargadas y detallistas.
Una solución, siempre acertada, para según que es lo que quiera contar.

Vamos a ver algunos ejemplos de cómo cada autor economiza sus dibujos.
Para ello he elegido viñetas sueltas de la obra de Cosey, principalmente de su “En busca de Peter Pan” donde se puede comprobar la economía recurrente durante casi todo el trabajo del suizo y una exposición de grandes viñetas de Bonhomme, de sus obras “L'âge de raison” y “El Marqués de Anaon“ quizás la serie más conocida del francés y un claro ejemplo de la mezcla entre economía y detallismo.


Portada de L'âge de raison primer comic de Bonhomme. En él ya se puede apreciar esta sobriedad en su dibujo. El color utilizado tiene tanta importancia como el dibujo para tal fin, como se podrá apreciar en lo ejemplos en formas de viñetas que podremos observar más abajo.


Portada de A la Recherche de Peter Pan de Cosey, de la edición francesa (En Busca de Peter Pan. Planeta DeAgostini para la edición en castellano) Mucho se ha hablado de que este comic no estuvo a la altura de otros anteriores. Aunque no pueda estar más que de acuerdo con esa aseveración, si es cierto que es la obra donde Cosey, y apoyándose en la nieve, más hace patente la búsqueda del ahorro gráfico.

Bonhomme.

















Cosey.
















Un saludo.

EN POCAS PALABRAS

Dicen que una imagen vale más que mil palabras...

Hay autores que se han aplicado perfectamente la frase y consiguen, mediante una secuencia de imágenes, que éstas hablen y nos cuenten muchísimo más (y mejor) que de haber utilizado la palabra.

No sorprenderá a nadie si digo que tengo una especial admiración por Pellejero y cómo, gracias a su espectacular forma de narrar, logra hacernos sentir, logra que entendamos perfectamente lo que quiere contarnos, que veamos mucho más allá de sus dibujos, que consigamos "leer" hasta el espacio blanco entre viñeta y viñeta, al cual también le da un uso y hace de él una pieza importante de la obra.

Sus secuencias en las que impera su sensacional narrativa y sus viñetas, llenas de vacíos, llenas de miradas y en las que se imponen multitud de recursos con los que logra contar en una sola viñeta lo que para otros autores sería imposible describir en menos de tres, le convierten en uno de los mejores narradores con los que cuenta la BD actual. A todo esto habría que sumar la gran capacidad de Rubén para conseguir un tempo ideal de lectura de la historia que se plantea contarnos. Siempre acertado.

Fue a raíz de la sensacional "El silencio de Malka" (En los que el argentino Jorge Zentner se hacía cargo de los guiones) cuando Pellejero experimentó, quizás, el cambio más significativo de su carrera. Rubén necesitaba describir mejor los sentimientos de sus personajes (Hasta ese momento sus tebeos habían sido sensacionales historias de aventuras con Dieter Lumpen a la cabeza). Malka era una historia más intimista, en la que hacía falta una mayor carga emotiva. Para ello, Rubén, cambió la forma de dar el color, dándolo directamente sobre la plancha, y el registro gráfico, dibujando con las líneas más gruesas de lo que acostumbraba, a fin de que sus personajes fuesen más expresivos.
Además sus viñetas se llenaron de silencios y dio más importancia aún a los recursos gráficos que le ayudaran a describir las situaciones que nos contaba.

Utilizando esta misma técnica, llegarían sus "El Vals del Gulag" y "Un poco de Humo Azul" junto a Lapière, posiblemente, y siempre a mi gusto, sus dos mejores obras hasta la fecha (a la espera de que se edite en castellano “L'Impertinence d'un été”) y dos de las mejores obras que nos podemos encontrar en la BD, aún hoy.

Otro autor que ha sabido crecer increíblemente bien en este sentido es Jaime Martín. Ya apuntaba maneras en su anterior obra " Lo que el viento trae." en la que trabajó como autor completo y que editó Norma en el 2008, pero ha sido en su último tebeo, “Todo el polvo del camino“ con la compañía de Walter Antunes a los guiones, con el cual ha destacado en lo que a narración gráfica se refiere y donde más se nota este crecimiento.

Un trabajo fantástico en este sentido, en el que cada plancha nos vale para descubrir a un Jaime al que le gusta narrar y en cada una de ellas nos regala uno o varios recursos gráficos de sobresaliente, con los que logra hacer más interesante y comprensible la lectura. Con los que el lector nunca, a lo largo de sus 80 páginas, se encuentra desorientado, pues sabe perfectamente el lugar y el momento en el que se desarrolla cada una de sus viñetas.
Un disfrute.
Son estos autores un claro ejemplo de lo que, a mi forma de ver, debe ser un buen dibujante de historieta. Alguien que no solo dibuje bien, si no que además (y sobretodo) sepa narrar. Aquí tenemos dos maestros en este sentido.

Os dejo unas muestras de varios de sus trabajos:
El Silencio de Malka.
Guión: Jorge Zentner.
Dibujo: Rubén Pellejero.
Editorial: Glenat.

Información proporcionada por la editorial:
El choque de dos culturas en la Argentina de principios de siglo es el telón de fondo para una historia en la que el folclore y la magia se entremezclan hasta distorsionarse. En este álbum Pellejero trabaja el color directo por primera vez en su carrera.

-- Los personajes de El Silencio de Malka recuerdan tiempos pasados. En estas tres viñetas, Pellejero nos muestra como varios de esos recuerdos se agolpan en la cabeza de estos de una forma parecida, pero describiendo cada uno de distinta manera.




-- La luna ayuda a la pequeña protagonista a soñar despierta.


-- Dos fantásticas viñetas que ayudan al lector a situarse en la obra y nos muestran el pasar del tiempo por esta.



--En esta página, Pellejero logra transmitir velocidad y nervio. Esto lo consigue gracias, principalmente, a la elección de las viñetas elegidas. En la primera nos presenta al personaje protagonistas de estas en medio de líneas cinéticas que otorgan la velocidad que el autor quiere transmitir. Más tarde las tres siguientes, vistas desde una misma perspectiva y encuadre, son rápidas de “leer” gracias a su tamaño, logrando así la rapidez que Pellejero quiere transmitir.


-- Las inclemencias del tiempo se ceban con el rabino, su caballo huye tras ser asustado por un rayo.


-- Pellejero nos relata el largo camino de vuelta a casa de uno de sus protagonistas. La tercera y cuarta viñetas, dibujadas utilizando las misma perspectiva, son, quizás, las que más datos aportan, la lechuza escapando por la izquierda de la viñeta da sensación de que el personaje se está acercando, las gotas de lluvia que caían en la tercera viñeta por la valla no aparecen en la cuarta y así, nos podemos hacer más idea del tiempo transcurrido entre una y otra.


En Carne Viva
Frank Giroud, Florent Germaine
Pellejero
Astiberri

Información proporcionada por la editorial:
Una pareja de carniceros adopta a Tristan, un niño deforme que, frente a la hostilidad de los demás, crece refugiándose en la pintura. Lleva un collarí­n para esconder su malformación, y sólo se expresa con gestos. Las únicas mujeres que lo miran como un ser humano son su madre y su tí­a, pero Tristan nota algo raro en su actitud hacia él, que se irá confirmando con los años. A pesar de las heridas de la vida, desgarrado por dentro y por fuera, Tristan lucha para imponerse en la sociedad.
Desde la Comuna de 1871 hasta el principio de los años 1920, Tristan descubre el universo de los mataderos y de las galerí­as de arte, hasta volverse un genio de la pintura. Lienzos color sangre, secretos familiares celosamente escondidos, asesinatos misteriosos, el rojo domina en este fresco histórico con la revolución impresionista como telón de fondo.

--Tristan, cuya deformidad no le permite hablar, descubre, gracias a la sangre de las vacas del matadero, una forma de expresarse y dejarse oír, Un nuevo mundo de posibilidades se abren en forma de un muro en blanco.


--Pellejero nos describe el sentimiento de impotencia e ira que invade a Tristan, rápidos y violentos movimientos que el autor los refleja en varias viñetas pequeñas, consiguiendo así una “lectura” igual de rápida.


--Curiosa secuencia de viñetas, extraordinario juego.
No podemos ver en ningún momento el rostro deforme del protagonista (Pellejero, acertadamente, deja a la imaginación del lector este trabajo) Durante toda la obra, el autor, tiene la difícil tarea de describir los sentimiento de Tristan utilizando solamente la parte alta de rostro.
Mathilde observa el rostro deforme de Tristan. Las impresiones que esta visión le produce las podemos ver descritas en la cara de ella, pero esta vez, Pellejero, decide describirlas utilizando, tan solo, la parte inferior.

--Tristan no acierta a escribir las palabras que le dicta su corazón.


Un Poco de Humo Azul
Guión: Denis Lapière
Dibujo: Rubén Pellejero.
Editorial: Glenat.

Información proporcionada por la editorial:
La única manera de esperar a tu amado cuando es un prisionero de guerra es apostarse pacientemente en la carretera, exhalando un poco de humo azul.

--Momentos Felices en la vida de Ludvik y Laura.


--El fotógrafo observa el descanso de Laura mientras el cielo obscurece .


--Meditando unos segundos los pasos a seguir.


--El Alcohol como acompañante de la tristeza.


--La noche en la ciudad.
En esta viñeta Pellejero juega con las sombras de la noche. Para destacar a los personajes protagonistas, los ilumina como si un foco de cine se tratase.


--En esta viñeta Pellejero nos retrotrae al comienzo del tebeo, cuando en otoño Laura esperaba junto a otras mujeres el paso del camión de los presos. Juega, en cierta manera con los recuerdos y cambia las hojas otoñales de los árboles por cuartillas de papel.


--Espectacular viñeta en la que Pellejero, gracias a unas líneas cinéticas, nos hace sentir la velocidad de los coches.


--Pellejero centra su viñeta en la silla vacía mientras a Laura la dibuja en un lado de la viñeta. Así consigue que, en el vacío espacio del centro, el lector eche de menos algo o a alguien, consiguiendo el efecto buscado de soledad y abandono.


--Preciosa página en la que Pellejero sobresale como narrador. El dibujante opta por varias viñetas apaisadas y de igual tamaño. Esto hace que, durante esas tres viñetas, parezca que el tiempo se detenga, coincidiendo con el paso del camión de los presos y con el momento en que las miradas de Laura y Ludvik se entrelazan.


El Vals del Gulag
Guión: Denis Lapière
Dibujo: Rubén Pellejero.
Editorial: Glenat.

Información proporcionada por la editorial:
A través del destino roto de una familia corriente en la URSS de la posguerra, y del retrato sensible y sutil de una mujer dispuesta a todo para volver a ver a su marido "desaparecido", Denis Lapière nos ofrece una hermosísima y sobrecogedora historia de amor, que ensalza a la perfección el dibujo magistral de Rubén Pellejero. Una obra excepcional, un verdadero canto a la tolerancia y a la capacidad de disentir, a la vez que un viaje por uno de los episodios más oscuros de la historia del siglo XX.

--Una sola página describe la vida de una pareja normal en la Rusia de entonces, desde su casamiento, hasta el nacimiento de su primer hijo.


--Igualmente, una sola página le basta a Pellejero para de describirnos el infierno de la guerra.


--La larga espera se describe perfectamente gracias a la utilización de dos viñetas de iguales dimensiones y mismo encuadre.


--Tristeza, impotencia y llanto.


--Laura deja marchar el camión. Sabe que su decisión es la correcta, pero duda un instante si es la acertada, y echa un último vistazo al camión.


Lo que el Viento Trae.
Guión y dibujo: Jaime Martín.
Editorial: Norma.

Información proporcionada por la editorial:
Rusia 1916. Para huir de la policía zarista, el joven Alexander acepta un trabajo como médico en lo más profundo de los Urales. Allí, descubre que el médico al que sustituye fue brutalmente asesinado y no es la primera vez que la nieve se mancha de sangre cuando sopla el viento.

--En esta página somos testigos de un momento de violencia y acción. Jaime elige viñetas pequeñas de planos cortos y detallados. Logrando de este modo que la lectura se vuelva rápida.


--Jaime dibuja los recuerdos del doctor con una gama de colores mucho menos extensa. Diferenciándolos de este modo del resto de la historia.


--En cuatro viñetas
Csenia se desmorona. Jaime nos lo describe mostrándonos tan solo el ojo derecho de esta.


--El exceso de drogas hacen que la visión de el personaje se deforme. Jaime nos mete en su piel, también el lector ve deformados a los personajes.



Todo el Polvo del Camino.
Guión: Wander Antunes
Dibujo: Jaime Martín
Editorial: Norma.

Información proporcionada por la editorial:
Un retrato crudo y contundente de una de la épocas más duras de la historia de América.
Estados Unidos, 1929, la Gran Depresión. Millones de hombres, mujeres y niños están sin casa, trabajo y futuro, perdidos en la inmensidad del territorio americano, sin un lugar donde vivir, ni morir dignamente.
Tom es un lobo solitario que lo ha perdido todo, la mujer a la que quería, la casa donde vivía y la poca esperanza que le quedaba. Pero conserva su humanidad, que le empuja a ayudar a un pobre moribundo que quiere reencontrar a Buck, su hijo perdido, antes de morir postrado en la cama de un hospital.

--Una de las primeras planchas y ya podemos ser testigos del gran trabajo de Jaime Martín en esta álbum.
Buck persigue al extraño que vagabundea por los caminos. El extraño se muestra reacio a su compañía. Durante unos segundos Buck se queda paralizado para, más tarde, seguir tras los pasos del señor. En todo momento somos conscientes de la distancia que separa a uno del otro.


--Gracias a estas dos viñetas, de igual tamaño y encuadre, podemos saber que Tom ha pasado su primera noche en la cárcel.


--Más adelante Jaime utiliza el mismo recurso. En este caso, Jaime cambia la meteorología en sus viñetas para que sepamos que Tom ha pasado más de un día en la cárcel.


--Los protagonistas se saltan un cordón policial. El momento de más acción se describe con una secuencia de tres viñetas más pequeñas.


--Jaime diferencia el sueño de Tom de la realidad haciendo a los personajes deformes.


--El despertar.


--Tom está extenuado. Las dos primeras página, en las que no hay movimiento (solo los jirones de las cortinas son levemente movidos por el viento), nos lo confirman. Se toma un tiempo.
Jaime acierta de pleno en la narración de la secuencia repitiendo las dos primeras viñetas y utilizando la misma perspectiva hasta que Tom entra en la casa. Consiguiendo de esta manera una “lectura” lenta de las viñetas.


Un saludo.